RuiValdivia

Horas non numero nisi serenas

Hace un tiempo le pregunté a un contratenor cuál era su voz natural. Me contestó que su voz natural era precisamente su voz habitual cuando cantaba y que siempre había cantado con la tesitura de contratenor. Que el concepto de voz natural, por tanto, resulta un tanto sospechoso.

Los hombres tenemos la voz grave cuando hablamos. Eso resulta natural, claro. Pero el canto supone un acto excepcional, o por lo menos no tan habitual y que requiere de una disposición diferente del aparato fonador. Desde que se inventó el fonógrafo y Caruso nos acarició con su voz densa, el modelo de cantante de ópera o de música seria o clásica quedó solidificado para el futuro. Cantar de pecho y con voz impostada se consideró lo natural. Por ello, a los que no lo hacían así, se los consideró falsificadores del canto, y a su modo de cantar, despectivamente, se le llamó falsete.

Afortunadamente, esto ha ido cambiando. Quizás el activador fundamental de esta evolución o involución, según se mire, haya sido el movimiento historicista o de interpretación auténtica de la música prerromántica. Recordemos que Rossini, un compositor que se ubica en aquel momento de transición hacia el canto “natural” de pecho, lo denostaba. Y tampoco deberíamos confundir la que debió ser la voz de los castrati con la de los contratenores. Aquellos mantenían su faringe estrecha de niño, que utilizaban para cantar con pulmones y musculatura de adulto, por lo que la tensión, volumen y calidad del fiato resultan incomparables con el falsete de los actuales cantantes, que a su vez recurren, según los momentos, a cantar de cabeza o de pecho. Por tanto, cantar de falsete, de cabeza, de pecho, o sin vibrato, etc. resulta tan natural o antinatural como cualquier otro modo de emitir la voz.

La voz de contratenor, según los casos, posee una tesitura parecida a la de mezzosoprano o contralto, incluso se adentra, en el caso de los sopranistas, en zonas realmente agudas. Cada vez existen más contratenores y la técnica y capacidad de emocionarnos ha ido incrementándose con el paso del tiempo. La semana pasada tuve la fortuna de poder escuchar a Carlos Mena, interpretando un par de cantatas para alto de J.S. Bach, y como propina generosa, el famoso “Erbarme dich” de la Pasión según San Mateo. Realmente el contratenor alavés ha ido evolucionando y mejorando con el paso de los años y ha alcanzado una técnica y una proyección de canto realmente portentosa y delicada a la vez. Si unimos a ello su entrega a la hora de transmitir conocimiento y su dedicación intensa a la enseñanza, podemos afirmar que nos encontramos con un artista al que resulta obligado conocer y disfrutar.

Y en otro estilo, aquí tenéis otro grupo de contratenores:

«Contratenores» recibió 0 desde que se publicó el lunes 22 de mayo de 2017 dentro de la serie «~» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Ruiz.

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