RuiValdivia

Horas non numero nisi serenas

Ana de Alvear nos propone un juego de imágenes y música, a través de una narración de aparente ingenuidad en la que un discreto y emotivo robot de cuerda acomete su pequeña odisea interplanetaria. Once composiciones musicales de un poco más de seis minutos de duración, hilvanadas en una historia muda, forman el escenario sonoro en el que el robot Jorge logra sobrevivir. Se estrenó el pasado lunes, 6 de octubre, en el Auditorio del Museo Reina Sofía, repleto de espectadores. Y se volvió a representar tres días después en el mismo escenario ante un público infantil, así como el sábado en Santiago de Compostela, en el marco de las Xornadas de Música Contemporánea. En todos los casos, el magnífico Trío Arbós se encargó de interpretar en riguroso directo la música del montaje videográfico. La acogida, en todos estos eventos, fue calurosa y emocionada.

Resulta absurdo tener que justificar continuamente el que se componga y se interprete música contemporánea. Cada sociedad se merece la música que tiene, los sonidos que se componen a resultas del mundo en el que se vive. Una obviedad. Afortunadamente, los once compositores que han escrito  la música todavía están vivos. Unas obras realizadas específicamente para la ocasión, compuestas en los más variados estilos, pero que mantienen una coherencia notable con la aventura gracias al trabajo de integración de la autora, que lejos de haber confeccionado una mera yuxtaposición de piezas, un muestrario rico pero disperso de obras musicales, sin embargo, y como ella misma gusta de definir, las ha amalgamado en una especie de “sándwich musical” alrededor de guión narrativo del vídeo.

Diremos que la calidad del vídeo resulta asombrosa, confeccionado en alta definición, de un colorido y contraste de tan elevada precisión que nada perdió ni en nitidez ni detalle al ser proyectado en una pantalla tan grande como la del Auditorio Reina Sofía. Por ello sorprende, y resulta meritorio, que el vídeo haya sido realizado en la propia casa de la autora, y recurriendo, tanto en el caso del protagonista, como del resto de elementos que componen la escenografía, a cosas, juguetes y utensilios cercanos que ofrecen una sensación de artesanía y simplicidad que están en la base del universo creativo que Ana de Alvear ha deseado mostrarnos con tan peculiar proyecto.

Las obras (videográficas o pictóricas) de Ana de Alvear nos proponen varias lecturas. Como ella gusta de afirmar, sus trabajos los ha realizado para que los comprendan todos los públicos, pero la ingenuidad y la imagen entrañable del personaje no debería hacernos pensar que estamos ante un trabajo dirigido en exclusividad al público infantil. Si recurrimos de nuevo al tópico gastronómico, los proyectos de Ana serían como cebollas, cuyas diferentes capas interpretativas se pueden ir desgajando al socaire de la capacidad y voluntad del espectador por profundizar en su significado.

Sobre la importancia de la música en este trabajo, el subtítulo del proyecto afirma lo siguiente “una introducción a la música de vanguardia”. Por esta razón el Centro Nacional de Difusión Musical encargó esta obra dentro de su proyecto de educación, con el objetivo de acercar a la ciudadanía la composición musical de nuestros días.

En nuestro mundo cohabitan muchas músicas. La llamada música culta, hace casi un siglo que perdió el apoyo del poder político, no digamos del económico y del mercado, por lo que su difusión corre pareja con el esfuerzo que su público, francamente minoritario, realiza por mantenerla viva, de lograr una continuidad histórica respecto a una música clásica que cada vez tiene más difícil su tarea de mantener abiertos esos museos de antigüedades en los que se han convertido los auditorios y las salas de conciertos.

Creo que ninguna música, como ninguna obra de arte, supone un corte con la tradición. Todas nos hablan en un metalenguaje que integra el patrimonio heredado como parte de su semántica. La creatividad posee una componente indudable de invención, pero siempre usa materiales, códigos, estructuras heredadas más o menos reconocibles dentro de un contexto novedoso que puede ir desde el antagonismo y rebeldía más absoluta, hasta la mera imitación de modelos. Por ello no tiene demasiado sentido que la creación actual posea esa aura de elitismo que la educación y su promoción debería ayudar a arrostrar con el ejemplo que nos propone la Odisea de Jorge.

Las “vanguardias” se han ido volviendo cada vez más eclécticas. Indudablemente, cada compositor o “escuela” posee sus patrones o sus códigos compositivos particulares. Pero las fronteras se han vuelto borrosas, y sobre todo, los compositores cada vez son más proclives a colaborar y dejarse ver juntos en obras y en escenarios donde cohabitan composiciones musicales variadas y diversas. Tal es el caso de la Odisea de Jorge, donde encontramos obras que podríamos considerar minimalistas, atonales, reduccionistas, etc.

A destacar el hecho de que todas las obras se hayan compuesto de forma desinteresada, por pura amistad y sintonía con las hermanas Alvear, por cuya generosidad y capacidad de empatía, a su alrededor concitan la presencia de artistas diversos que también sintonizan con el universo tan particular que han logrado generar alrededor de sus propuestas creativas. Recordemos, por ejemplo, el sello discográfico World-Edition, o la prestigiosa revista Kunstmusik, que María de Alvear realiza en Colonia y que logra reunir a su alrededor lo más destacable de las vanguardias musicales, un trabajo de difusión musical generoso del que todos nos beneficiamos.

En este caso, los autores de la música han sido los siguientes: Jorge Fernández Guerra, María de Alvear, Klaus Lang, Eduardo Polonio, Tom Johnson, Jo Kondo, Antoine Beuger, Ernstalbrecht Stiebler, Linda Catlin Smith, Walter Zimmermann y Miguel Ángel Tolosa.

Por último, resaltar el papel de inestimable valor que está realizando el recién renovado Trío Arbós (la entrada reciente de su jovencísima violinista, Cecilia Bercovich), en la difusión de la música contemporánea, sobre todo de compositores españoles, un trabajo de gran valentía profesional que creemos que deberían imitar otros muchos intérpretes.

En fin, una obra destacable a la que me gustaría augurar un largo camino si a partir de ahora los promotores de conciertos y las instancias educativas se tomaran el trabajo de mostrarla. Con tal objeto, la grabación en DVD, y su publicación en youtube, aún cuando no conseguiría reproducir la magia ni la calidad del directo, en cambio, facilitaría su difusión y su empleo en la divulgación de la música contemporánea.

«LA ODISEA DE JORGE» recibió 1 desde que se publicó el jueves 16 de octubre de 2014 dentro de la serie «~» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Ruiz.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. ana dice:

    hola Juan, me ha parecido interesantisimo tu artículo sobre la Odisea de Jorge, tanto es así que lo he reenviado a mi profesor del curso de música de la universidad, ya te contaré………………….

    muchos besitos,

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