RuiValdivia

Horas non numero nisi serenas

MÁS ALLÁ DE CASIOPEA …

Más allá de Casiopea algo se mueve y nos busca.

Y se pregunta el astrónomo, mientras mira y mide

si esos grandes ojos azules que buscan e inquieren,

encontraran al fin,

¿debería anunciar que allá en la lejana Casiopea

una oscura presencia nos busca y

que si nos hallara,

entre el éter de mil constelaciones

y que sin saber qué quieren esos ojos que miran y remiran

qué mejor que fomentar un debate, una encuesta,

quizás un referéndum universal que permita esbozar una pregunta

que dé cuenta de sus afanes y nos libre de presagios?

Más allá de nuestros anhelos y del último infinito

quizás no haya nada,

pero el astrónomo que mira sabe

que en ese confín del tiempo

se mueven dos órbitas azules que no cesan de buscar

y el astrónomo quisiera ser astrólogo

y poder entender qué hay más allá de sus fórmulas,

qué magia se esconde detrás de esos ojos que se afanan;

se preguntará

tras su cristal y sus lentes,

desde su espejo de alumbre,

qué misterio esconde esa mente,

si lo sabe todo o sólo son ojos sin mente.

Y el astrónomo vuelve a casa y

en el autobús y

después en el metro

ya no podrá pensar en otra cosa

en esos ojos azules que buscan y rebuscan,

indiferente a que a su lado viaje una chica

con un libro que dice que

la bella Casiopea fue transformada,

en un tiempo inmemorial casi olvidado

en constelación galáctica,

quizás la más hermosa del hemisferio boreal,

y que un monstruo

la persiguió en pos de su belleza y

por ser también algo vanidosa.

Lee la chica de ojos azules

que Casiopea ofreció a su propia hija

en sacrificio

para aplacar la furia y la ira de Ceto,

sicario de las bellas y envidiosas nereidas;

y sobre una roca expuso a Andrómeda

para desviar su codicia lasciva.

El astrónomo y la chica

entran en casa y

dejan sus cosas encima de la cama,

calzan sus zapatillas,

se acercan un momento al servicio,

beben un vaso de zumo y

mientras oyen al fondo los ecos de las noticias

mirarán por la ventana y

se buscarán en Casiopea, la bella,

mientras presienten unos ojos

que en algún punto del firmamento

miran y remiran buscando.

La chica posará su mirada azul en el libro,

pero las palabras se le harán estrellas,

el papel … espejo,

 y se leerá atada y desnuda

con su cabellera mecida por el aliento astral

de esos ojos que la miran con anhelo.

Qué pensarán esas esferas azules

que se esconden más allá de Casiopea.

Sentado; tan cerca del cristal

su vaho empañará el firmamento

y tras esa niebla de siglos alcanzará a distinguir que

entre las estrellas

son sus propios ojos los que miran y buscan entre nebulosas.

Y el astrónomo y la chica se acuestan y

sólo no dormirán un instante

soñándose despiertos allá en lo alto.

Licencia de Creative Commons
Más allá de Casiopea by Rui Valdivia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

«MÁS ALLÁ DE CASIOPEA …» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 11 de julio de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Ruiz.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.