Y lo volvimos a hacer

Ha sido un fin de semana fantástico en El Bierzo, rodeado de amigos a los que no veía hacía mucho tiempo, con el pretexto de participar en el Bierzo Triman. Cuatro años llevaba sin competir, y por tanto, sin entrenar específicamente con un objetivo. En tan sólo 3 semanas intenté ponerme a tono, sobre todo en la natación y en la carrera a pie. Ha sido un regreso decente en el que el rendimiento, a excepción de un pequeño susto en el medio acuático, ha sido muy meritorio. Estas reuniones familiares resultan realmente emotivas. Y conseguimos mezclar las experiencias culturales, gastronómicas, humanas y deportivas con total naturalidad. Sólo mencionaré a Tomás, persona entrañable y llena de afecto que con fidelidad extrema siempre me ha acompañado en mis visitas a las cabañas rurales que con tanto celo y dedicación gestiona SPORTANOE, durante cinco años en Soria y ahora en el lago de Carucedo.

Cuatro años después…

… conseguí meterme otra vez en la piscina a entrenar. Acompañé a mi hijo en su grupo de entrenamiento y conseguí terminar la clase, 2.000 metros alternando estilos y técnicas. No está mal para comenzar la preparación ante el reto del Bierzo Triman el próximo 4 de junio, mucho mejor de lo que esperaba.

Estaba buscando una foto en la que apareciera con el neopreno de competición en alguno de los triatlones en los que he participado. Pero me topé con esta, en la que salgo mezclado con otros triatletas en una competición muy especial que se desarrolló en el interior de la cárcel de Soto del Real, y en la que nos tuvimos que ver las caras con una selección de triatletas allí encarcelados. No sé si ahora tendría el valor suficiente para enfrentarme a la nueva población reclusa de corruptos de guante blanco.

Buena suerte

El lunes fue un día curioso, porque tuvimos la fortuna de desear buena suerte a nuestro amigo Gabi (el de la barba), que se casaba por la tarde, en lo que fue una auténtica despedida de soltero montados en bicicleta de montaña. Elegimos La Pedriza y los caminos aledaños a Manzanares El Real, una zona de vistas expansivas y entre cuyos peñascos graníticos resonaron nuestras risas. Una mañana magnífica.

Triatlón del Bierzo

Hoy he tomado una decisión importante. Voy a participar en el Bierzo Triman el próximo domingo 4 de junio. Hacía varios años que no participaba en ninguna prueba atlética. Pero en esta ocasión, más que el gusanillo de la competición lo que me ha motivado realmente a participar ha sido la oportunidad de compartir un fin de semana con grandes amigos. Tanto en la Agrupación Deportiva Samburiel, como más tarde en el Club de Triatlón Samburiel, he ido acumulando grandes amigos y compañeros de entrenamientos y competición, personas con las que he ido fraguando una intensa y muy especial relación humana en torno al deporte, una actividad que siempre hemos considerado que aglutina sacrificio y alegría a partes iguales.

No creo que pueda entrenar mucho, ni llegar tan preparado como solía, pero no dudéis que voy a esforzarme al máximo y sobre todo, que vamos a pasar un excelente fin de semana triatlético.

En Alpedrete con amigos

El sábado se celebró el duatlón cross de Alpedrete, y aproveché para saludar a un montón de amigos con los que solía competir hace unos años. Me acerqué a Cerceda con la bicicleta de montaña y desde allí subí con los Vila hasta el cerro del Telégrafo, un lugar de espléndidas vistas y cuya situación estratégica hizo que allí se construyera a mediados del siglo XIX una torre de repetición de telegrafía óptica, de la que queda el edificio.

La competición resultó muy reñida. Yo animé sobre todo a Issame, un chico jovencísimo con el que suelo salir en bici y que corre y pedalea como una auténtica máquina. Logró el tercer puesto absoluto gracias al sprint final.

Y hoy hemos salido por los caminos de La Jarosa, destrozados por la lluvias recientes, llenos de piedras sueltas, cárcavas y arenas movedizas.

Tres valles y algo más

Este fin de semana ha sido casi veraniego en la sierra de Madrid. Por lo que al fin he podido salir dos días seguidos con la bicicleta de montaña. El sábado me fui con mi hijo Pedro a hacer una ruta clásica de senderos, la de los Tres Valles: desde Los Molinos ascendimos por el valle de Navalmedio, después se pasa al valle del río Pradillos y Camorritos, y finalmente al de Guadarrama y la senda del Agua. Y ayer con los compañeros del pueblo nos metidos en La Jarosa. Al regresar me confundí de sendero y acabé en una trialera que desconocía. A veces la sierra depara gratas sorpresas cuando uno sabe perderse correctamente.

Sorpresas atléticas

A veces facebook te acerca sorpresas gratas, como en esta ocasión en que de pronto, en grande y en el primer vistazo, me muestra una foto de hace unos 5 años en la que fue una de mis competiciones duatléticas, junto a dos grandes amigos, Javi y Angelito, dos compañeros de la cosecha del 64 y que con altibajos todavía continuamos en activo.

Gracias amigos por haber compartido tantos momentos y experiencias de entrenamiento y competición. En este caso en la Casa de Campo, creo que en el Campeonato de Madrid en el que casi copamos el podium de veteranos.

Por el pino de la cadena

Quien haya andado un poco por la Sierra de Guadarrama alguna vez habrá paseado cerca del pino de la cadena y se habrá preguntado por su origen. Hoy he pasado a su vera con la bicicleta, y para quien no conozca su historia recordaré que en el año 1924 aquí mismo le dieron la noticia de la muerte de su padre a un miembro de la Institución Libre de Enseñanza, que como sabéis, gustaban de recorrer esos parajes, y en su recuerdo ciñó con una cadena el pino bajo el que estaba descansando. Como el pino iba a ser cortado, lo tuvo que comprar, y desde entonces los forestales van añadiendo eslabones según crece su diámetro.