¿Arte para la política?

El concepto de hegemonía cultural de Gramsci puede resultar útil para entender la dificultad que entraña cambiar la realidad social sin que a la par podamos alterarnos a nosotros mismos y nuestros modos o formas de vida. Una transformación que sólo puede verificarse movilizando lo simbólico y que se lleva a cabo a través de las experiencias artísticas, que no olvidemos, se fundan en las relaciones simbólicas que establecemos entre los humanos y las cosas.

Somero 2016: un encuentro muy especial

Estamos creando una comunidad de productores, donde cada cual aporta un proyecto individual que acojemos como propio. La identidad sería la especial cultura que estamos generando en nuestras conversaciones y trabajos comunes alrededor de estos proyectos. Todo lo basamos en la confianza mutua. En la creencia de que los proyectos individuales sólo se pueden desarrollar en comunidad, y que las herramientas y las experiencias que compartimos y que generamos son libres y por tanto, que las ofrecemos al procomún, a cualquier persona o colectivo que desee incorporarlas a sus propios proyectos.

La estética en la política moderna

La esperable democratización de la sociedad y la expansión de una cultura de la creatividad libre en materia cultural, artística y tecnológica, dependerá de la capacidad para utilizar los medios e instrumentos ya existentes, el imaginario y el sistema simbólico consolidado, para reorientarlo, subvertirlo y deformarlo

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