Libertad para el bienestar

Fragmento extraído de “¡Esto es la anarquía!”, de Rui Valdivia, publicado por Decordel. Existe un miedo bastante extendido a confiar en la capacidad que posee la libertad individual para proporcionar bienestar, para crear estructuras sociales eficaces en la producción de bienes y servicios. ¿Resulta posible que las personas, pactando libremente entre ellas, sin policías ni justicia autoritaria,... Leer más →

Tres libertades: de elegir, pedir y producir

Fragmento extraído de “¡Esto es la anarquía!”, de Rui Valdivia, publicado por Decordel. La anarquía y la libertad son la misma cosa. Por ello, todos los sistemas políticos que se basan en el Estado intentan justificar que su poder soberano es el verdadero garante de la libertad de sus ciudadanos, que la libertad que disfrutamos nos la... Leer más →

¿Por qué un libro sobre la anarquía?

Hace dos años publique un libro titulado “Ensayo sobre las dos ruedas”, sobre cómo veo el mundo montado en mi bicicleta. Lo edité en El Arte de las Cosas, una cooperativa que creamos con el objetivo de ayudarnos mutuamente a materializar nuestros proyectos. Y en su prólogo, mis compañeros en este viaje cooperativo, escribieron lo... Leer más →

A lo que aspiro con “¡Esto es la Anarquía!”

Fragmento extraído de “¡Esto es la anarquía!”, de Rui Valdivia, publicado por Decordel. La anarquía se fundamenta en la libertad. Mi pretensión con este texto consiste en apelar al imaginario, en crear imágenes alternativas y sugerentes de lo que significa la libertad, de lo que implica ser libre. No hablaré de experiencias libertarias concretas, ni elaboraré un manual... Leer más →

Sobre mi libertad

Fragmento extraído de "¡Esto es la anarquía!", de Rui Valdivia, publicado por Decordel. Ambas cosas, la desigualdad y los mecanismos de perpetuación de la explotación y de las desviaciones mediante la violencia, creo que son los dos elementos que pueden desencadenar el deseo de convertirnos en otras personas, de fabricarnos de otra forma, de autoconstruirnos... Leer más →

Ya está aquí la anarquía

Acaba de salir mi nuevo libro editado por Decordel y distribuido por Traficantes de Sueños. Si os acercáis por la Feria del Libro Político de Madrid, en Matadero, lo podréis encontrar ya este fin de semana. "¡Esto es la anarquía! no es un manual histórico ni político, es un destilado de los presupuestos clásicos del... Leer más →

Próximo ensayo

La semana que viene saldrá ya publicado mi próximo ensayo que edita Decordel. Os adjunto una biografía de Rui Valdivia en torno a esta publicación. Juan Manuel Ruiz nació en Jaén en 1964, pero muchos años después se habituó a que le fueran llamando Rui Valdivia. Y ahora se siente ya más identificado con este... Leer más →

Artefactos libertarios

En un par de semanas mi nuevo libro saldrá de la imprenta: "¡Esto es la anarquía!". Un texto provocador y nada complaciente en torno al deseo de libertad y de anarquía, sobre la necesidad humana por ser cada vez más libres y sobre los monstruos sociales, éticos, políticos, económicos y culturales que nos lo impiden.... Leer más →

La Editorial Decordel anuncia mi próximo libro

Estoy dándole los últimos retoques a mi próximo libro, un ensayo político sobre la anarquía. Y la Editorial Decordel ha anunciado así esta novedad. Entre sus proyectos, está la publicación en breve (quizás en marzo de este año 2019) de otro ensayo, “¡Esto es la anarquía!”, que publicará la editorial Decordel. Un texto provocador y... Leer más →

Orden y libertad

Las burocracias estatales y capitalistas han sido capaces de crear una densa red de leyes y normas que poseen el objetivo último de convertir en indispensable su presencia ubicua en todas nuestras decisiones, en crear artificialmente una estructura tan abrumadora y compleja que lejos de ofrecer eficiencia y garantías, lo que provoca es precisamente la desunión y la debilidad de los ciudadanos, y sobre todo, la ignorancia sobre la mejor forma de ejercer la libertad individual.

Improvisación libre

La improvisación o el juego que hace que lo cotidiano, lo normal o lo aprendido se transforme en algo nuevo. En el juego de la improvisación, que no es otro que el del acuerdo democrático, se busca, más que un objetivo concreto, un fluir común. El aprendizaje de la improvisación consiste en despojarse de prejuicios, en alcanzar una personalidad propia y diferente, en no temer el error o la equivocación, en dejar que la energía creativa del grupo fluya libremente.

El bien público

La institución del bien común o del interés general se erige como un fetiche al que otorgamos nuestra confianza, en la idea de que no de otra forma los individuos vamos a poder darnos bienestar, salud, educación o infraestructuras. Cedemos así nuestra libertad a priori, a una organización de expertos que deciden por nosotros, en unos representantes que distribuyen la coacción en la sociedad con el objetivo ampuloso y mezquino, de que así logran maximizar nuestra libertad y nuestro bienestar. Sin esta máscara de utilidad pública el Estado no podría existir, sin esta falacia de conciliador y mediador entre los intereses enfrentados de la sociedad, el Estado sucumbiría.

El arte de la libertad

Las experiencias artísticas resultan imprescindibles para provocar transformaciones liberadoras a nivel de percepción y deseo. Esta manera radical de experimentar el arte, y de conciliarlo con la forma en que construimos comunidades a nuestro alrededor, se constituye en un poderoso mecanismo de emancipación, en tanto en cuanto nos puede capacitar para tomar las riendas de nuestra evolución, de nuestra transformación progresiva en individuos cada vez más libres.

Sobre mi libertad

La libertad siempre se realiza contra algo que se resiste a ceder, en conflicto con la estructura de poder que nos limita y que a su vez nos fabrica de una determinada forma. Esto último provoca que sea difícil asumir de forma rebelde y activa nuestra situación actual de libertad, porque en cierta manera todos estamos dominados por algo que está inscrito en nosotros mismos, en nuestra misma forma de pensar, razonar y desear.

Libres ¿o felices?

Se considera al Estado como el garante de la felicidad de sus ciudadanos, razón por la cual fabrica un orden autoritario, una estructura jerárquica en la que cada persona ocupa una función preestablecida en la que coarta su libertad según unas normas ajenas, con el objetivo de producir felicidad.

¿Por qué la libertad?

Hemos utilizado nuestra libertad durante toda la historia humana para conseguir materializar anhelos, deseos, aspiraciones y utopías. Realmente es la libertad la que ha hecho factible este juego vital, esta cibernética que ha dado lugar a tantas maneras de organizar la vida en común, y que desde hace unos cientos de años se ha concretado en la creación de los Estados como estructuras sociales que organizan de un determinado modo el juego de las libertades individuales.

Enemigos de la libertad

Casi todas las justificaciones del poder y de la autoridad que han esclavizado a los seres humanos, se basan en considerar que el ser humano es sagrado y posee libre albedrío, a pesar de lo cual, defienden la minoría de edad eterna de las personas, su incapacidad para elegir por si mismos el tipo de vida que desean vivir y a la que legítimamente deberíamos aspirar.

Hacia la libertad

Unas personas creen que los abusos de la libertad resultan más temibles que los de la autoridad. Otras, que el poder que coarta nuestras libertad resulta mucho más temible que el desbocado de la pura libertad. Tememos y anhelamos la libertad en función de si estamos pisoteando o de si somos pisoteados.

Más libertad

Nos educan para autolimitar nuestra libertad. Aquel primer acto de desobediencia bíblico ante el árbol del bien y del mal -seamos o no cristianos- lo llevamos marcado a fuego en nuestro corazón. Sin embargo, la libertad no tendríamos que limitarla, sino únicamente coordinarla con la de nuestros semejantes con el objetivo de que la suma de todas nuestras libertades fuera haciéndose cada vez mayor.

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