LA N-154

Creo que la carretera nacional 154 (N-154) es la más corta de las que componen la red de carreteras del Estado, tan sólo 7 kilómetros que comienzan y acaban en territorio francés y que a consecuencia del Tratado de los Pirineos del año 1659, atraviesa la villa española de Llivia. Curioso, ¿no?

La culpa la tiene este pequeño municipio gerundense, un enclave español en Francia, exclave, cuyos más de 1.500 habitantes todavía poseen la nacionalidad española en esta isla rodeada de tierras francesas.

El paso de la historia no reconstruye ni el territorio ni las personas sin dejar algún rastro, restos, basuras, anormalidades, zonas deformes, curiosidades dignas de tour-operador, babas de caracol. Y Llivia, sus casi 13 km2 situados del lado francés de los Pirineos, nos asombra y nos hace reflexionar sobre cómo evolucionó su vida antes de que la Unión Europea, Schengen y la era digital difuminaran las fronteras políticas.

Un absurdo, consecuencia de que en francés la palabra pueblo se traduzca por village y que Llivia fuese la única Villa de los más de 30 pueblos que España cedió a Francia en la región de la Cerdaña tras aquel tratado que ponía fin a la guerra entre ambos países, en época de Felipe IV y el rey Sol. Porque el emperador Carlos I la elevó al rango de Villa en el año de 1528, por su castillo y singular bravura en la defensa de su imperio frente al temible gabacho. Pequeño gol que el plenipotenciario español le coló al equipo francés en un partido que acabó con goleada en contra, y que hizo posible que esta minúscula villa no más grande que la de Asterix en Bretaña, haya elevado, más bien con disimulo, el pabellón español o catalán en territorio francés.

Desearía poder imaginar cómo fue la vida de estas personas durante el franquismo. Un artículo del blog FRONTERAS me parece muy ilustrativo al respecto. El régimen nazi temió que Llivia se convirtiera en un nido de espías, y hasta el mismo Franco obtuvo permiso de la democracia francesa para conquistar Llivia al final de su cruzada contra todos los españoles. Sorprendente. Se cuenta que más de 100 policías armados llegaron a un pueblo que por entonces no tenía más de 700 habitantes, para que no se convirtiera en nido de maquis ni partisanos.

A pesar de las fronteras, las gentes intentan mantener los usos y costumbres previos a tales imposiciones. Por ello, los movimientos de ganado o de gentes siguieron realizándose a pesar de la nueva frontera. Y resulta ilustrativo al respecto que el municipio de Llivia posea tierras comunales de pastoreo fuera de su propio término municipal, en tierras que caen bajo soberanía francesa.

El Tratado de los Pirineos incluía un indulto a los sublevados de las revueltas por la independencia de Cataluña a los que había vencido el Conde-Duque de Olivares, y el mantenimiento de los fueros y de los usatges tanto en territorio español como francés. Sin embargo, Luis XIV los derogó y prohibió el uso del catalán en todo el territorio francés recién adquirido. Sólo en Llivia se ha mantenido el catalán.

Este tratado fue firmado también en un lugar curioso, la isla de los Faisanes, situada en el río Bidasoa que separa España y Francia, un minúsculo islote que posee soberanía compartida, establecida amistosamente entre ambos países y que se reparte por semestres. Esta Isla constituye el enclave más reducido del mundo con tales características. También resulta sorprendente que otro exclave, en este caso Gibraltar, tuviera como causa cercana el incumplimiento, en este caso español, del tratado de los Pirineos, ya que la dote que debía pagar el rey hispano por la boda pactada de Luis XIV con María Teresa de Austria (hija de Felipe IV), nunca fue satisfecha, y fue una de las causas esgrimidas por Francia para entrar en la Guerra de Sucesión española que acabaría llevando al trono español a Felipe V, nieto de aquellos soberanos franceses. El tratado de Utrecht de 1713, del que este año se conmemora su 300 aniversario, entre otros artículos de más enjundia y trascendencia política incluía la desde entonces denominada “ominosa pérdida de Gibraltar”.

La historia. Que podría haber sido otra. Qué duda cabe. Se imaginan que bajo Llivia hubiese sido descubierto un yacimiento de petróleo. O que España hubiera querido emplazar allí un destacamento o base militar. Supongo que en Llivia también se votará en el sufragio por la independencia catalana. ¿Francia reconocería la soberanía que un país nuevo, con el que no pactó el tratado de los Pirineos, ahora tendría sobre este enclave dentro de su territorio? Legalmente sólo debería reconocer la soberanía española. Podrían imaginarse boberías sin límite al respecto. Pero alrededor de un absurdo o un retruécano tan sorprendente de la historia uno pude esperar casi cualquier cosa. Como la guerra de los STOPS.

Decíamos que la red de carreteras de interés general incluye la N-154 (denominada D68 en Francia), que une la localidad fronteriza de Puigcerdá con la de Llivia, y que discurre gran parte por territorio francés. Desde el tratado de Bayona esta carretera se denominó “de libre circulación”, con objeto de que los residentes pudieran desplazarse con libertad. Pues bien, en los años 60 del pasado siglo Francia construyó dos carreteras que la cruzan, colocó dos STOPS que daban prioridad de paso a las carreteras francesas, con gran indignación de los llivienses que desataron una guerra contra tal imposición, con destrozo de cuanto nuevo STOP colocaban las autoridades francesas, amparándose en una lectura diríamos un tanto literal del término “libre circulación”. En el año 2001 acabó el conflicto definitivamente, tras haberse construido un puente y una rotonda donde la prioridad la poseen los españoles. Pero para mi sorpresa advierto que el conflicto tiene visos de regresar, ya que desde el año 2005 el Gobierno francés plantea implantar otra rotonda que se va a empezar a construir en este verano de 2013, por lo que el Ayuntamiento de Llivia ya ha planteado la recogida de firmas en contra, y hasta la Comisión de Límites entre España y Francia ha recibido la disconformidad del municipio catalán por una obra que rompería el statu quo obtenido en 2001.

¡Historias!

3 comentarios sobre “LA N-154

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    1. Pues estaba estudiando los datos de tráfico por carretera entre Francia y España, y algo no me cuadraba. Pasé revista a todos los pasos fronterizos y entonces detecté esta minúscula carretera nacional por la que circulan unos 4.500 vehículos de media al día. Y mirando atentamente el mapa comprobé que esta carretera estaba en territorio francés, y que un minúsculo islote español llamado Llivia era la villa responsable de ello. Curioso, verdad.

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  1. Adjunto comentarios de un amigo de Barcelona, que me los envió a mi email, y que me parecen de interés. Gracias.
    ………………………………………
    Lo asombroso para mí no es la información sobre Llívia (esa es la grafía correcta en catalán, sin el acento se pronunciaría Llivía), sino el hecho de que lleves un blog con más de cien entradas ya, y yo no me había enterado. Lo colocaré entre mis favoritos y lo consultaré de cuando en cuando, aunque también me gustará que si cuelgas algo que consideras que puede interesarme, me avises.
    Llívia es muy conocida y popular en esta porción del territorio. Hay aquí un tirón sentimental muy fuerte, se la arropa desde la premisa de la tradición de la Gran Cataluña, se escriben muchos artículos de prensa sobre la historia, las costumbres y las idiosincrasias, y la N-154 es bastante frecuentada por turistas de fin de semana. El caso es parecido (por si tampoco eso lo sabías) al del Alguer (Alghero), población de Cerdeña en la que se sigue hablando catalán siglos después de concluida la dominación de la corona catalanoaragonesa sobre la isla. También hay peregrinaciones patrióticas al Alguer, menos frecuentes porque está más lejos y el viaje es más caro. Y luego, en fin y como colofón, un tercer tipo de peregrinación patriótica mucho más reciente se encamina a Fuentealbilla, población de la provincia de Albacete que ha entrado por derecho propio en el imaginario heroico de este baqueteado pueblo, por razones que no hace falta explicar.
    Sobre Chejov podría comentar bastantes cosas, es un autor de mi devoción. Ya que citas a Raymond Carver, te diré que otro literato de su cuerda, Richard Ford, publicó una antología de cuentos y novelas cortas con un prólogo de cosecha propia de una importancia literaria considerable. Yo tengo ese libro, y si te interesa te lo puedo llevar en mi inminente viaje a Madrid.

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