Ensayo sobre las dos ruedas

4. Prólogo

En esta época nuestra de desideologización extrema y relativismo cultural, de superficialidad y adanismo, Rui Valdivia es una rara avis que representa, quizá sin saberlo, la reacción a todos estos defectos. Su erudición y el carácter multidisciplinar de sus obras chocan con la habitual especialización del ingeniero y con la tradicional falta de formación humanística propia de las profesiones técnicas. Y sin embargo es ingeniero civil, especializado en recursos hídricos, responsable de las propuestas de mejora del Plan Hidrológico Nacional en los 90, y exdirector de un prestigioso centro de investigación sobre el agua.

Pero nunca dejó de ser un ingeniero peculiar. No en vano, y siendo funcionario dependiente del Ministerio de Fomento, pidió el traslado al Ministerio de Cultura, para trabajar en asuntos artísticos relacionados con la gestión de la música. Quién sabe si fue precisamente su vocación de ingeniero de caminos, canales y puertos la que le permitió encontrar el camino burocrático para tan excéntrico cambio laboral. Pero no me negarán que los ingenieros no
suelen poner sus talentos al servicio de la experiencia musical y el mercado que la rodea.

También es curioso que un funcionario desee ser anarquista, y sin embargo, esta obra rezuma anarquismo por sus poros. Un anarquismo que recuerda al naturalismo individualista de Thoreau atenuado, eso sí, por un socialismo igualitarista.

Esta oda a la bicicleta, tan escrupulosamente completa que repasa las relaciones de este objeto con la industria, el urbanismo, la nutrición, las drogas, la agricultura, los estilos de vida y la filosofía, tiene un bajo continuo conformado por la idea de la bicicleta como instrumento de la libertad, como artefacto empoderador del individuo, como expresión suprema de rebelión contra la alianza opresora del capitalismo y el Estado.

Cualquier aficionado a la bicicleta, ya sea usuario ocasional, regular, deportista profesional o fanático radical, encontrará útil este libro, lo disfrutará y sin duda se verá reflejado en sus líneas. Para los demás, incluso aquellos raros especímenes que no se hayan subido nunca (ni siquiera de niños) a un velocípedo, este libro es una oportunidad como pocas de sumergirse en un compendio de sabiduría con el que aprender y disfrutar, increíblemente bien escrito y ameno como pocos ensayos lo son.

Para unos y para otros este libro merece un hueco en sus hogares (y por supuesto, en sus mentes) aunque solo sea como recordatorio de que somos libres y capaces de cambiar el mundo.

Grupo de Cooperativas de Las Indias

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