NUEVA LUZ SOBRE EL NEOLÍTICO … Y LA AGRICULTURA

El domingo leí en EL PAÍS un artículo excelente sobre la clase política española, a la que califica de “élite extractiva”, aludiendo al trabajo de Acemoglu y Robinson en su libro Why the nations fail? (¿Por qué fracasan las naciones?), donde se afirma que las élites extractivas se caracterizan por no generar riqueza, sino por crear todo un entramado institucional y  clientelar con el objetivo de captar/robar las rentas de la ciudadanía en su propio beneficio. Ambos autores publican un blog en el que encuentro información relevante sobre el nacimiento de la agricultura y su relación con la cultura, el sedentarismo y la religión, datos que arrojan luz sobre el post que titulé ¿Por qué agricultores?”, y en el que hablaba sobre la revolución neolítica y la razón por la que se extendió entre los cazadores-recolectores la “nueva” tecnología agrícola.

Se considera que la revolución neolítica y la agricultura permitieron el sedentarismo, posibilitaron la creación de estructuras políticas estables, el desarrollo de la cultura y de la ciencia, y la construcción de grandes ciudades y templos. Es decir, se suponía que únicamente cuando el ser humano pudo basar su subsistencia en la predecibilidad y mayor productividad de las tierras de labor, fue capaz diversificar la sociedad en clases y en élites que no sólo podían sobrevivir del excedente agrícola generado, sino  que se encargaban de su reparto entre los miembros de la sociedad. Pero en el mencionado blog los autores nos informan de las investigaciones arqueológicas en torno a la ciudad  de Göbekli Tepe, un gran centro ceremonial y arquitectónico que denota un complejo entramado urbano ya construido en Turquía hace 11.600 años, es decir, en plena revolución neolítica.  Denotan los investigadores, en un artículo publicado en National Geographic, que han comprobado que la la sociedad compleja y avanzada que la pobló no se dedicaba a la agricultura sino que seguían siendo cazadores -recolectores: “These people were foragers, people who gathered plants and hunted wild animals. Our picture of foragers was always just small, mobile groups, a few dozen people. They cannot make big permanent structures, we thought, because they must move around to follow their resources. They can’t maintain a separate class of priests and craft workers, because they can’t carry around all the extra supplies to feed them. Then there is Göbekli Tepe, and they obviously did that.”

Es decir, que la agricultura no se desarrolló únicamente por el hecho de haber sido inventada, sino que se expandió en atención a objetivos culturales, religiosos, y como afirman los autores de Why the nations fail?, institucionales, o políticos. Y por tanto, que la cultura y el desarrollo tecnológico y humano pueden darse en ausencia de agricultura, que no se precisan determinados saltos tecnológicos inexorables para alcanzar el bienestar, sino que existen caminos alternativos que por no haber sido aún transitados por la humanidad no deberían ser ni excluidos, ni tachados de lesas alucinaciones.

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