Esperanza

Así se llama el nuevo disco de Fátima Rü que hoy se presenta en sociedad. Y al que le dedico estas palabras:

Para Fátima Rü la esperanza es vertical. Me pregunto si como una cascada o una escalera. Oyendo las canciones de su nuevo disco la esperanza aparece de formas diversas, como ternura, estela o como el puro poder de lo irremediable, en fin, como Youkali quizás, esa isla misteriosa que todos soñamos y que llevamos en nuestro interior.

Me queda el regusto de entender la esperanza como algo que asciende, no como el sueño del quieto, sino como el anhelo del que se mueve, nos conmueve y arriesga: la esperanza vertical es la utopía del amor, de la vereda blanca que corre hacia los montes azules, que diría Machado en una de las canciones más conmovedoras del disco.

Fatima Rü no es una artista consagrada, aunque bien podría formar parte del panteón de las ilustres cantaoras, por su voz tersa de la que emerge desgarro a la par que ternura, por sus melismas arriesgados de caracoleos limpios y tan sentidos, por su alambique de ritmos, en fin, por su forma tan sensible de amalgamar sus propias letras con las melodías que también inventa y que en esta ocasión con tanta maestría y sentido interpretan sus compañeros Pedro Pedrosa (guitarra) y Raúl Platz (contrabajo), y sus invitados Jorge Pardo (flauta travesera) y Manuel Machado (trompeta).

En la noche de tu cuerpo

tiembla un pájaro de nieve

que derrite con su canto

la raíz del olivar

En su anterior disco Fátima Rü nos conmovió con la barca y el mar, con los lirios, y en éste se acerca a las marismas donde vuela un flamenco solitario que recorre las tapas de su encuadernación y que sobrevuela también, como siempre, el aroma aflamencado de su voz y de sus armonías y compases. Porque Fátima es flamenca y desde el flamenco es como entiende ese alambique de ritmos, memorias e inspiraciones que fabrica en cada nueva canción de este disco y que el ilustrador Iván Molina ha pintado de malva, naranja y negro.

Todo el disco ha sido trabajado con esmero, y algo tan raro como integrar la música con la pintura y el diseño gráfico, se ha logrado gracias a la colaboración íntima de Fátima e Iván. Porque la cantaora le dijo al pintor

Píntame un cuerpo de pájaro

que despliega el malva en la ribera

y enciende la noche con su estela

Y el verso se hizo color y del color nació el último tema del disco, Estela, una bella bossa con aires de tangos flamencos.

Un disco directo a la imaginación que trasciende la penuria del presente, y en directo, grabado de un tirón, de un empuje inaudito que singulariza esta grabación de otras por el riesgo asumido y por la espontaneidad que rezuma. Una esperanza sin trucos ni engaños, sincera y cercana como un susurro.

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