Acerca del “Ensayo sobre las dos ruedas”

Este no es un libro que trate sólo del mundo de la bicicleta, sino sobre el mundo que se ve montado sobre una bicicleta.

 

1. ¿Qué se propone?

 

2. ¿En qué consiste?

 

3. ¿Qué contiene?

 

4. Prólogo

 

5. Sobre el autor

 

6. ¿Cómo adquirirlo?

 

7. Artesanías cognitivas para el procomún

 

 

Presentaciones del “Ensayo sobre las dos ruedas”

El “Ensayo sobre las dos ruedas” se ha presentado ya en los siguientes lugares:

Las siguientes presentaciones están todavía por determinar:

  • Metalibrería (por determinar, c/ Joaquín María López, 29, 28015 Madrid)
  • Librería Ícaro (por determinar, c/ Marqués del Arco, 36, 40003 Segovia)

Sobre el doping en mis tertulias

Sin el dopaje el deporte no existiría. Pero sin el dopaje tampoco existiría el capitalismo actual.

Ahora que estoy presentando el “Ensayo sobre las dos ruedas” se suscitan conversaciones en torno a los diferentes temas que se tratan. Pero me llama la atención que el del doping sea el que más controversia o pasión levanta en casi todos los foros. En cierta manera se está convirtiendo en lugar común  la incidencia sobre este tema al que yo tampoco le había concedido excesiva importancia en el ensayo, pero que colma buena parte de los debates. Quizás mi postura al respecto no sea muy ortodoxa, pero en comparación con otras opiniones o reflexiones mías sobre otros temas, tampoco creo que sea demasiado radical o extrema, por lo que deseo analizar este hecho y extraer alguna consideración de interés al respecto. Me parece que la pasión con la que tantas personas lo tratan, denota una singularidad digna de ser analizada.

A pesar de que el deporte se haya convertido en un espectáculo y en una empresa capitalista rentable ligada a los grandes procesos de globalización, muchas personas todavía continúan considerándolo como una actividad pura, natural y ajena al lucro personal y a la utilidad, una visión idílica del deporte que ya defendió el olimpismo con enorme hipocresía, por cierto. Este hecho posee indudables concomitancias con lo que ocurre en el arte, o la cultura, otra auténtica religión de nuestro tiempo que se basa igualmente en un concepto sagrado del arte ajeno a toda utilidad, como un entorno también idílico y casi santo, pero alrededor del cual también se desatan las pasiones y las ansias de enriquecimiento propias del capitalismo más despiadado. Puede afirmarse que del mismo modo a cómo los artistas nos han robado el arte al resto de los humanos, también los deportistas nos han usurpado el deporte, y que en ambos casos la superación del estado de cosas existentes consistiría en convertirnos todos, tanto en artistas, como en deportistas, con una idiosincrasia, en ambos casos, no sólo contraria, sino superadora de la que poseen ahora ambas religiones.

Muchas personas creen en los valores eternos y universales que atesora el deporte. Pero el deporte que realmente existe los contradice en todas sus manifestaciones. Y es en este deporte realmente existente como actividad capitalista de producción, en el que se verifica el doping, como una tecnología de perfeccionamiento del deportista, convertido sin duda en obrero o asalariado de las empresas del deporte, a pesar de la propia integridad física y mental del deportista como persona. El deporte existente no se puede entender sin el doping, el doping resulta inherente a su misma idiosincrasia de competencia y excelencia en el record y el triunfo como marcadores de rentabilidad, en su ansia por contratar a los trabajadores-deportistas más rentables para sus fines de lucro y de poder.

Yo me consideraba un deportista que estaba al margen de todo esto. Como la mayor parte de las personas con las que debato en las presentaciones de mi ensayo. Sin duda, todos nosotros creemos que estamos más cerca de Coubertin y su olimpismo que del espectáculo deportivo, y que cuando fomentamos el deporte y la práctica deportiva en nuestros hijos estamos intentando formarles en unos valores sólidos que consideramos alternativos e incluso mejores que los que fomentan continuamente otras actividades cotidianas menos excelsas o positivas. Pero ¿realmente es así?

Ahora creo que realmente nunca he sido un deportista (porque  ni creo en Coubertin, ni en el deporte que se esconde tras su pantalla), sino una persona que jugaba a ser deportista, que realmente nunca ha hecho deporte, sino que simplemente he tenido experiencias deportivas. Como casi todos mis compañeros, intentamos convivir con nuestros amigos en un simulacro de sacrificio y esfuerzo, y montamos todo un entorno lúdico en el que expresar los elementos deportivos con los que nos sentimos comprometidos y a los que hipócritamente recurren las empresas deportivas para convertirnos en espectadores-consumidores de sus productos deportivos pervertidos. Por esta razón nunca he deseado doparme para mejorar mi rendimiento, sino compartir con mis amigos toda la sabiduría que sobre tecnologías del deporte podríamos utilizar para mejorar y hacer más seguro nuestro gusto por jugar a ser deportistas. Es en este marco del simulacro de competencia ligado al logro de la máxima salud y libertad en el que yo veo como algo enormemente positivo la utilización de todas las tecnologías deportivas, materiales y médicas para hacer que nuestro juego deportivo sea lo más saludable y divertido, empoderador del individuo y de su capacidad para sacarle el máximo partido a nuestro esfuerzo. En este contexto, yo defiendo el doping como salud y seguridad, incluso como una forma de avanzar hacia el cyborg y el transhumanismo. Y por ello no comulgo con la hipocresía y con la pantalla de ocultamiento ideológico que la lucha contra el doping levanta ante nuestras narices.

Hoy en día el deporte es lucro y es competencia, pero no sólo se ha convertido en un producto más del proceso de producción capitalista, sino que el deporte opera también como una forma de adiestramiento, como parte de la ideología hegemónica que todos tendemos a internalizar como parte de nuestra forma de ser y de actuar, sobre todo en el trabajo. Hay que destruir el deporte como también hemos de destrozar el arte, al igual que resulta conveniente luchar contra los artistas, también contra los deportistas. Pero sobre todo, contra las grandes multinacionales y administraciones internacionales del deporte y del arte y de la cultura. Me explico.

Veo a Usain Bolt, por ejemplo. Un icono absoluto del deportista perfecto. Pero este superdotado es un absurdo de la naturaleza. Es un ser deforme, un superespecialista fabricado para desplegar el máximo potencial de velocidad en 100 metros. Y lo mismo ocurre con el resto de atletas, ya sean de halterofilia, salto de altura, maratón, natación o baloncesto. Cada uno especializado morfológica y físicamente para rendir al máximo en su correspondiente especialidad. Los admiramos, su entrega, sacrificio, voluntad y buen rollo. Pero son los máximos representantes del reino de la desigualdad, a pesar de lo que reza la propaganda del deporte oficial, porque ninguno de ellos puede convertirse en modelo de excelencia de una humanidad que ni posee sus genes, ni la capacidad de entrenarse y de doparse desde niños y de forma totalmente traumática en pos de la excelencia, del record, y así convertirse en los más eficaces obreros del capitalismo deportivo.

En fin, cuerpos fuera de lo común, ajenos a la norma, y conseguidos por poseer una genética muy especial y original, a través del sacrificio, del dolor, la renuncia, la técnica y la medicina. Pero que la propaganda nos  presenta como modelos a alcanzar de forma natural, sin doping ni ayudas externas, como si el deporte fuera el reino de la igualdad, como si este deporte fuera pura naturalidad y ética. Sí, ética, porque esta humanidad se inculpa a sí misma por no ser capaz de adecuarse a la norma de la excelencia deportiva y laboral a nivel físico, corporal y mental, ya que quien no logra alcanzar un cuerpo perfecto o hiperespecializado no lo consigue por imposibilidad técnica o menosprecio de la propia norma, sino por pura vaguería, dejadez, porque no posee ni la ética ni la voluntad adecuadas para progresar socialmente y poder alcanzar el éxito: en suma, por su propia culpa, porque tanto el capitalismo como el deporte, nos culpa a nosotros mismos de no ser capaces de alcanzar el éxito. Y nosotros, desgraciadamente, nos lo creemos.

El que la gran mayoría de las personas no podamos alcanzar los modelos de excelencia que el deporte simboliza y preconiza, y que la carrera de cualquier deportista se haya convertido en epítome de la de cualquier trabajador, conforma ese mundo tan especial en el que nos ha tocado vivir y en el que se ha producido la deportivización de tantas facetas de la vida, y en especial, del trabajo Esa alegría en el sufrimiento que el deporte defiende y representa, esa búsqueda del éxito a toda costa, se aviene muy bien con la explotación que ejerce el capitalismo cognitivo sobre el precariado, ya que mientras dura la etapa del trabajo bonito, pero mal pagado, la belleza en el sacrificio en busca de un éxito que sólo unos pocos logran, la mayor parte de la humanidad se deja explotar por esa ilusión del trabajo como deporte, del trabajo como una actividad también lúdica, natural, superflua, inútil y no lucrativa en la que el sacrificio es alegre. Porque el precariado, no lo dudemos, posee la inmensa suerte de ser explotado haciendo lo que le gusta, tal y como hacen los deportistas.

Recordemos que la imagen del deporte amateur que el olimpismo preconiza, de sus valores aristócratas y rancios, sólo podían aplicarlos la gente con dinero y tiempo libre, y que los obreros estaban apartados del tal concepto excelso y, por tanto, tenían que dedicarse a deportes tan soeces, embrutecedores y tan mal pagados como el boxeo, el futbol o el ciclismo, y donde por supuesto, ya se producía el doping, y la destrucción de los cuerpos por mantener el puesto de trabajo y conseguir ese éxito que el empresario deportivo buscaba a través del espectáculo y la explotación del ciclista, por ejemplo. Recordemos lo que el periodista A. London afirmaba sobre los primeros corredores del Tour de Francia, “los forzados de la carretera”, o los forzados del trabajo y del precariado feliz que se autosacrifica en pos de una ilusión y de una actividad que coloca más allá de su propia utilidad.

Esta hipocresía de creer que estamos realizando un deporte-trabajo puro y natural, cuando la realidad nos dice que el deporte y el trabajo son reinos de desigualdad, dolor, explotación y degradación de la salud, es lo que convierte en soportable e incluso deseable, el deporte y el sistema capitalista imperante. Y por tanto, el doping en algo totalmente imprescindible, connatural al sistema de explotación y degradación humana que imperan en el deporte y en el trabajo. Porque si en el deporte el doping se relaciona fundamentalmente con la mejora fisiológica y del rendimiento físico, en cambio, en el mundo del trabajo el doping también se da, porque muchas personas nos estamos dopando para soportarlo anímicamente, y de aquí, la psiquitrialización de la sociedad y el hecho constatado de la gran cantidad de medicamentos neurológicos que se administran desde la más tierna infancia, y la cantidad infinita de síndromes psiquiátricos con los que somos caracterizados, clasificados y medicados. ¿Por qué luchamos con tanto ahínco únicamente contra el doping en el deporte, y no en cambio, contra el mismo doping que humilla nuestros cuerpos de trabajadores explotados?

El ciclismo pone de relieve esta crisis, este conflicto, sobre el que los propios ciclistas debemos reflexionar, tanto para entender nuestro deporte, nuestra actividad lúdica y nuestra movilidad urbana entre el trasiego criminal del tráfico rodado.

Sin el dopaje el deporte no existiría. Pero sin el dopaje tampoco existiría el capitalismo actual.

Por eso yo estoy a favor de la aplicación de todas las tecnologías y de todas las medicinas con el objetivo de lograr la máxima salud, recuperación y mejora del rendimiento, con el objetivo de hacer posible, junto con otras tecnologías del trabajo y de la actividad física, la llegada del reino de la libertad que tantos pensadores, filósofos y activistas políticos han preconizado y defendido, un mundo de abundancia que haga posible el ejercicio de nuestra máxima libertad sin explotación, y sin desigualdad. Contra el capitalismo, y también contra el deporte.

No sé si con estas palabras he dejado más clara mi postura, o en cambio, y afortunadamente, he atizado con más leña el fuego de la controversia.

El “Ensayo sobre las dos ruedas” como artesanía cognitiva

Los materiales que estoy publicando en ruivaldivia.net forman parte de un proyecto más global, al que he calificado como Artesanías cognitivas para el procomún.

Uno de estos proyectos, que denominé como Califactos, se materializó el año pasado, gracias a un crowdfunding exitoso que consistió en la fabricación de calendarios 2017 y tarjetas de felicitación. En el preámbulo de este proyecto de micro-financiación comunitaria afirmé:

Si pensamos en un artefacto poético que sea capaz de integrar una imagen pictórica y caligráfica, e incluso un sonido, tendremos un CALIFACTO, un término que no está patentado (ni lo estará) y que me resulta útil para mostrar este producto tan peculiar, estas artesanías de la imagen y de la palabra para el pro-común, y cuyo nombre viene de aunar CALIgramas y arteFACTOS.

Trato, por tanto, de crear artefactos que provoquen una experiencia artística y política, que coloquen al intelecto en predisposición de atender y percibir, con finura y sensibilidad, la realidad que nos rodea. Pretendo despertar signos precursores para la acción. Y en este caso ha sido la bicicleta, ese artefacto tecnológico tan simple y tan provocador, el que me ha servido para armar a su alrededor un mundo de experiencias y de propuestas.

En este empeño cuento con la colaboración y el apoyo de la cooperativa El Arte de las Cosas, de la que formo parte, y en la que un grupo de personas entusiastas y comprometidas estamos intentando poner en práctica proyectos creativos e innovadores. El “Ensayo sobre las dos ruedas” forma parte de este proyecto cultural y vital más amplio en el que intentamos montar un dispositivo comunitario para la fabricación de cosas con sentido, un proceso común de aprendizaje en torno a esa matriz que es la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas.

¿Cómo adquirirlo?

Para adquirir el “Ensayo sobre las dos ruedas” puedes acudir a las siguientes librerías:

Los pedidos también se pueden hacer directamente al autor en la siguiente dirección: 10milesa40@gmail.com

  • Indica, por favor, tu nombre, dirección postal, teléfono y número de ejemplares. Y elige entre entrega personal o por correo.
  • Si eliges por correo,  realiza una transferencia por el importe total a la siguiente cuenta (indicando tu nombre en el concepto):

El Arte de las Cosas sociedad cooperativa

ES11 2100 4278 86 2200208641

  • Y envíame al anterior email la copia del recibo. Gracias.

El precio de cada libro es el siguiente:

  • Entregado en persona: 12 euros
  • Enviado por correo nacional: 15 euros
  • En librerías: 15 euros

 

Presentaciones donde puedes obtener también el libro, firmado por el autor:

Ensayo sobre las dos ruedas

Sobre el autor

Si le echáis un vistazo a mi blog, ruivaldivia.net, comprobaréis que me dedico fundamentalmente a escribir ensayos y textos sobre temáticas tan variadas como la bicicleta, el arte, la ciencia política, el agua, la filosofía, el deporte, la poesía ilustrada (Califactos), la música o la nutrición. En fin, unas 500 entradas que lejos de definir a una persona muestran una trayectoria, un devenir, una vitalidad errante o nómada que siempre ha deseado compartir, con la aspiración íntima de formar parte de comunidades de reflexión, arte y acción.

Mi formación profesional la veo ya tan lejana que no merece la pena recordarla, aunque sí diré que siempre he considerado que la creatividad compete tanto a lo racional como a lo sentimental, y que nunca he considerado ciencia y humanidades, técnica y arte, como campos enfrentados, ni separados. Espero que tanto el ejemplo de mi blog, como de este Ensayo sobre las dos ruedas, sea suficiente para mostrar esta vocación integradora.

Ensayo sobre las dos ruedas

Prólogo

En esta época nuestra de desideologización extrema y relativismo cultural, de superficialidad y adanismo, Rui Valdivia es una rara avis que representa, quizá sin saberlo, la reacción a todos estos defectos. Su erudición y el carácter multidisciplinar de sus obras chocan con la habitual especialización del ingeniero y con la tradicional falta de formación humanística propia de las profesiones técnicas. Y sin embargo es ingeniero civil, especializado en recursos hídricos, responsable de las propuestas de mejora del Plan Hidrológico Nacional en los 90, y exdirector de un prestigioso centro de investigación sobre el agua.

Pero nunca dejó de ser un ingeniero peculiar. No en vano, y siendo funcionario dependiente del Ministerio de Fomento, pidió el traslado al Ministerio de Cultura, para trabajar en asuntos artísticos relacionados con la gestión de la música. Quién sabe si fue precisamente su vocación de ingeniero de caminos, canales y puertos la que le permitió encontrar el camino burocrático para tan excéntrico cambio laboral. Pero no me negarán que los ingenieros no
suelen poner sus talentos al servicio de la experiencia musical y el mercado que la rodea.

También es curioso que un funcionario desee ser anarquista, y sin embargo, esta obra rezuma anarquismo por sus poros. Un anarquismo que recuerda al naturalismo individualista de Thoreau atenuado, eso sí, por un socialismo igualitarista.

Esta oda a la bicicleta, tan escrupulosamente completa que repasa las relaciones de este objeto con la industria, el urbanismo, la nutrición, las drogas, la agricultura, los estilos de vida y la filosofía, tiene un bajo continuo conformado por la idea de la bicicleta como instrumento de la libertad, como artefacto empoderador del individuo, como expresión suprema de rebelión contra la alianza opresora del capitalismo y el Estado.

Cualquier aficionado a la bicicleta, ya sea usuario ocasional, regular, deportista profesional o fanático radical, encontrará útil este libro, lo disfrutará y sin duda se verá reflejado en sus líneas. Para los demás, incluso aquellos raros especímenes que no se hayan subido nunca (ni siquiera de niños) a un velocípedo, este libro es una oportunidad como pocas de sumergirse en un compendio de sabiduría con el que aprender y disfrutar, increíblemente bien escrito y ameno como pocos ensayos lo son.

Para unos y para otros este libro merece un hueco en sus hogares (y por supuesto, en sus mentes) aunque solo sea como recordatorio de que somos libres y capaces de cambiar el mundo.

Grupo de Cooperativas de Las Indias

Ensayo sobre las dos ruedas

¿Qué contiene?

El libro tiene 245 páginas, y se han incluido 25 ilustraciones realizadas por el autor en relación con los contenidos del texto.

Sus dimensiones son 17×24 cm

El “Ensayo sobre las dos ruedas” ha sido editado por el Arte de las Cosas Sociedad Cooperativa.

Este ensayo ha sido cedido al dominio público.

Casi todos los artículos proceden de mi blog y los originales (sin revisión) puedes leerlos aquí.

El índice es el siguiente:

Preámbulo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Girar y rodar . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . 20
Avanzar para no caer . . . . . . . . . . . . . 22
Velocíferos . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . 24
Quien poseía una bicicleta ganaba la libertad . . . . . . 26
Un enjambre de átomos que aspiran a la máxima libertad . .  27
Un runrún de cigarras mecánicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Dinámicas perceptivas en el pelotón . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Enemigos que nos miramos de reojo . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
¿De quién son las carreteras? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Muerte accidental de un ciclista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
Automóvil, petróleo y asfalto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Los escarabajos del café de Colombia . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
Carros de fuego . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Los forzados de la carretera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
Pasaporte al infierno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
Aspirando a la excelencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
Por la salud del ciclista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
El ritual velocípedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Envejecer sobre la bicicleta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
Pasaporte al infierno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Tecnologías apropiadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Los números de Illich . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
¿Ir más rápido o llegar antes? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
La constante de Marchetti . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
Equitativo, sostenible y próximo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
Y las paradojas de la congestión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
Algoritmos energéticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
Enfermos y contaminados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
Comer para pedalear . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104
Hidratos de carbono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
Ávidos de glucosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
Azúcar tóxica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
El Sr. Kellogs contra el Dr. Darwin . . . . . . . . . . . . . . . . . 118
¿Por qué odiamos las grasas? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
El mejor combustible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
El arte de pedalear . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
La duda metódica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136
El homo biciclus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 140
Un cavernícola en bicicleta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 142
La panza del ciclista sapiens . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144
El ciclista paciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
El pan… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
… y la leche . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
Un gordo sobre la bicicleta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158
Paradojas de la obesidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
Una humanidad diabética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
El bidón de agua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171
La revolución resistente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
El vago voraz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182
El ciclista que cuidaba la huerta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
El hambre provocada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
¿La humanidad vegetariana? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
La gran farsa de la nutrición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
Política de la comida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198
A la deriva (I) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
A la deriva (II) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
A la deriva (III) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214
Cambiando de marcha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220
La vuelta de 1958 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224
El trabajo sobre la bicicleta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 228
El arte de vivir pedaleando . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230
Anarquismo solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 236
Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241

 

Ensayo sobre las dos ruedas

¿En qué consiste?

En este libro he querido reflejar cómo una bicicleta puede cambiar nuestras vidas, cómo el uso de este instrumento tecnológico tan peculiar puede también transformar nuestro mundo.

Montado sobre mi bicicleta he reflexionado sobre el transporte, las ciudades, la energía, la economía, la nutrición, el medio ambiente, la historia, la salud, las drogas, la política, el deporte, el arte, la ética, etc. Porque quien utiliza una bicicleta debe pensar cómo alimentar espiritual y materialmente al ser humano que la impulsa, al motor solar que formamos la máquina y nuestro cuerpo.

Este ensayo plantea un itinerario alrededor de nuestra realidad, el camino particular por el que el propio autor ha transitado en esta singladura experimental e intelectual. El interés real de este libro no reside tanto en los hallazgos concretos, en los caminos específicos por los que el autor ha viajado, como en la invitación que os hago para montar en bicicleta y sobre ella contemplar el mundo y a vosotros mismos desde una nueva perspectiva y con el objetivo de encontrar vuestras propias derivas.

Como todo ensayo, este libro plantea un experimento y las claves para que otras personas también podáis experimentar. Este libro muestra que es posible la reflexión junto con la praxis, de que la teoría y la experiencia pueden ir juntas, de que la transformación de nuestras vidas en consonancia con nuestro entorno social y material, no sólo resulta posible, sino imprescindible.

“Ensayo sobre las dos ruedas”

Este no es un libro que trate sólo del mundo de la bicicleta, sino sobre el mundo que se ve montado sobre una bicicleta.

1. ¿Qué se propone?

2. ¿En qué consiste?

3. ¿Qué contiene?

4. Prólogo

5. Sobre el autor

6. ¿Cómo adquirirlo?

7. Artesanías cognitivas para el procomún