RuiValdivia

Horas non numero nisi serenas

Entre dos años

Estamos en la semana de los balances. Me parece muy oportuna esta actividad de situarse en la encrucijada para mirar a la vez hacia atrás y adelante. La deberíamos realizar en más ocasiones. Esta que nos ofrece el cambio anual resulta una excusa, como cualquier otra, para evaluar lo que fue el año e intentar extraer las claves del trabajo durante este nuevo año que en breve se inicia.

Estamos en la semana de los balances. Me parece muy oportuna esta actividad de situarse en la encrucijada para mirar a la vez hacia atrás y adelante. La deberíamos realizar en más ocasiones. Esta que nos ofrece el cambio anual resulta una excusa, como cualquier otra, para evaluar lo que fue el año e intentar extraer las claves del trabajo durante este nuevo año que en breve se inicia.

Miro las entradas de mi blog de enero de 2016 y compruebo que justo comencé el año con la que ha sido una de mis tareas más intensas, la redacción del primer post de “En las fronteras del arte”, un trabajo del que ya se han publicado 27 capítulos, y que debería  dar por terminado en los inicios del 2017. No se trataba de hacer un manual sobre el arte, sino de intentar explicar el papel que desempeñan las “experiencias artísticas”, el “artear”, en esa amalgama de racionalidad y emoción que compone la percepción y la cognición humana.

Ahora que ya estoy considerando cómo concluirlo, también me pregunto sobre la utilidad y razón de ser de este trabajo tan intenso y continuado. Lo comencé sin tanta pretensión como ha ido cobrando, y con el objetivo de recapitular personalmente, es decir, de intentar analizar lo que me habían aportado tantas horas de experiencias artísticas, en un momento en el que precisamente había sustituido mi trabajo profesional en la ingeniería por el de las políticas culturales y artísticas en materia musical.

No se trataba de recapitular mis gustos, su evolución y valorarlos, sino de ir un poco más allá, de intentar captar qué es lo que le aporta la experiencia artística a la vida humana. No únicamente el arte, no sólo la obra de arte clásica, no las bellas artes, sino ese tipo de experiencia particular que engloba a las anteriores, pero que va mucho más lejos.

No voy a realizar ahora un resumen de este trabajo, que lo postergo al mes de enero, cuando redacte el correspondiente capítulo de las conclusiones. Pero diré que valoro muy positivamente este esfuerzo, porque me ha permitido estudiar e integrar campos de conocimiento diversos, alcanzar una mejor comprensión a nivel personal de los procesos que se desencadenan en mí, o en cualquier persona, cuando oigo música, leo poesía o veo cuadros. Y aunque considero que si bien el sistema de las bellas artes, o el sistema moderno del arte está moribundo, no así la necesidad de experimentar artísticamente, porque del tipo e intensidad de las experiencias artísticas que seamos capaces de crear, en conjunción con el resto de nuestras experiencias y prácticas vitales y comunitarias, va a depender la oportunidad de imaginar otros mundos, de anticipar nuevas comunidades, de revolucionar nuestros actuales modos de vida.

Lamentablemente, apenas ha habido comentarios alrededor de “En las fronteras del arte”. Sólo  muy al final, las aportaciones siempre valiosas y radicales de David de Ugarte, que me fuerzan a la autocrítica, a releerme y a extraer nuevas reflexiones; han llegado cuando había comenzado a internarme en este terreno resbaladizo y siempre no muy bien considerado de las relaciones del arte con la política. Espero que en este tramo final se sumen otros al debate.

Con tristeza compruebo que durante 2016 sólo he publicado tres post de la serie CRISI. Para mí era muy importante esta serie. Sobre todo porque era un aprendizaje y una forma de obligarme a escribir artículos cortos, de no más de tres páginas, en torno a temas que procuraba dejar abiertos con objeto de fomentar el debate y la conversación.

Durante este año he de incidir en esta línea de redactar artículos más sintéticos y concretos, evitar dispersarme en aspectos colaterales, intentando destacar con sencillez y claridad las líneas básicas de los temas y las materias sujetas a reflexión o consideración. Visto en perspectiva, debería haber ido un poco más despacio en el trabajo sobre el arte, y haber dedicado más tiempo a entrenarme en estos artículos cortos de la serie CRISI.

Uno de los hitos más ilusionantes ha sido mi participación, primero, en El Club de las Indias, y posteriormente, en esa cooperativa tan especial que se llama El Arte de las Cosas. Al poco de inaugurar mi blog en mayo de 2012 me topé con el blog de Las Indias, al que comencé a seguir con auténtica fruición, una mezcla de cercanía y sorpresa que me tuvo prendido mucho tiempo, porque tan pronto advertía coincidencias casi mágicas, como al poco, auténticas roturas de esquemas. Me hicieron pensar mucho estos amigos, y me aportaron numeroso material, propio y extraño, para la reflexión. Con independencia de esas concordias y disensos “intelectuales”, fui sintiendo una cercanía humana cada vez mayor. Y la fortuna fue que se mudaran a vivir a Madrid y que aprovecháramos esta oportunidad para añadir presencia y convivencia a la que ya era nuestra comunidad virtual.

Los pasos durante este año han sido los siguientes.

Primero, construir entre todos los que constelábamos a las indias, un club “informal” de amigos que deseamos hacer cosas en común, reflexionar y actuar conjuntamente, y a los que nos mueve el deseo de experimentar, y en mi caso concreto, de formar algo parecido a lo que fueron los jardines epicúreos. En este post publicado el día de Navidad podréis encontrar las actividades/balance que ha realizado La Sociedad Cooperativa de las Indias durante 2016 y sus proyectos para el futuro más inmediato, en algunos de los cuales me siento partícipe.

En segundo lugar, activar la cooperativa El Arte de las Cosas, con el objetivo de convertirla en una herramienta de experimentación cooperativa de aquellos que formamos el club y así lo deseen. Como ya dije en una ocasión:

Estamos creando una comunidad de productores, donde cada cual aporta un proyecto individual que acogemos como propio. La identidad sería la especial cultura que estamos generando en nuestras conversaciones y trabajos comunes alrededor de estos proyectos. Todo lo basamos en la confianza mutua. En la creencia de que los proyectos individuales sólo se pueden desarrollar en comunidad, y que las herramientas y las experiencias que compartimos y que generamos son libres y por tanto, que las ofrecemos al procomún, a cualquier persona o colectivo que desee incorporarlas a sus propios proyectos.

Lo primero que hicimos fue hacernos cerveceros y adquirir todo el material necesario para fabricar cerveza con el ánimo de “jugar” a ser cooperativistas y con el anhelo de que esta experiencia nos ayudara a construir aquellos otros proyectos que nos entusiasman individualmente y que deseamos compartir con el resto de amigos del club. Así surgió también el Proyecto Califactos, del que luego hablaré. Hasta ahora ya hemos producido unos 100 litros de cerveza (la última la Bock), un regalo para los sentidos y para los amigos.

En tercer lugar, reunirnos en torno a SOMERO, en el mes de octubre, con el objetivo de compartir experiencias, buscar inspiración y encontrar la mejor forma de integrarnos. Fueron dos días magníficos en la sierra pobre de Madrid, cuyo poso de conversación y trato se mantendrá durante mucho tiempo.

Y por último, y con esto llegamos al mes de diciembre, lo que hemos denominado la federación de blogs. Que consiste en disponer en una misma plataforma los blogs de los amigos del club que así lo deseen. De este modo, mi habitual dominio se mantiene en ruivaldivia.net, pero todo lo que publique automáticamente se transferirá a ruivaldivia.lasindias.club, con un formato diferente y compatible con el del resto de blogueros de El Club de las Indias. De esta forma ofrecemos conjuntamente una ventana más amplia y diversa, y fomentamos a su vez la conversación interna, la cual ya se había activado gracias a la posibilidad de conectar La Matriz (una red social) con los blogs, y por tanto, facilitar la publicación de comentarios y la conversación en torno a los artículos y opiniones.

Vuelvo a repasar los blogs y en el mes de febrero veo el primer CALIFACTO, esa integración de CALIgrama y arteFACTO, que en esa primera versión todavía era un tanto pedestre, pero que con el tiempo he ido madurando y diversificando hasta alcanzar en el mes de diciembre un total de 37 CALIFACTOS.

Éste de los califactos también ha sido un campo de actividad intenso que nunca creí que fuera a tomar el cariz que finalmente alcanzó. Me refiero a que los califactos surgieron con gran espontaneidad e intuición, pero a medida que crecían he ido construyendo a su alrededor todo un entramado vital, de aprendizaje y de producción. Vital, porque compruebo que sin premeditación, los califactos han crecido en paralelo con “En las fronteras del arte”, y creo que este itinerario común no ha sido fortuito, sino que en cierta forma las reflexiones teóricas sobre las experiencias artísticas han nutrido la praxis de los califactos y de El Arte de las Cosas.

De aprendizaje, porque he ido aprendiendo a expresarme mejor en la misma experiencia de vincular texto e imagen. Yo, que nunca había dibujado, de pronto me pongo a experimentar y consigo fabricar unos artefactos, a los que finalmente denominé “artesanías cognitivas para el procomún”, en torno a los cuales se ha creado una pequeña comunidad humana que ha deseado que los transformara en algo más que entradas de un blog, y que ha apoyado y me ha empujado hacia un proyecto de micro-financiación comunitaria que finalmente ha tenido éxito.

El Proyecto Califactos nació así, poco a poco, pero acelerándose en un emocionante sprint final del que han salido casi 100 calendarios 2017 y más de 70 paquetes de 10 tarjetas de felicitación. Ha sido ésta una auténtica experiencia de producción colaborativa donde he reunido alrededor de esta aventura a diversas personas de El Club de las Indias, y que se ha apoyado en la plataforma cooperativa de El Arte de las Cosas para realizar la difusión, construcción y gestión económica del proyecto.

He deseado destacar este itinerario vital durante 2016 porque creo que es el que realmente vertebra el resto de actividades que he realizado durante este año que ahora acaba, y sobre el que deberá bascular las actividades que deseo emprender en 2017, y que a continuación os expongo sucintamente.

Ya hablé de CRISI y de la necesidad de escribir una serie de post de reducida extensión.

Si la inspiración no me abandona, continuaré fabricando CALIFACTOS. El proyecto debe seguir adelante, y se me ocurren los siguientes retos:

  • Mejorar mi técnica de dibujo, y perfeccionar mi manejo de las herramientas informáticas de diseño gráfico.
  • Buscar formatos que permitan una mejor y más clara visualización en las pantallas.
  • Mejorar la integración con el sonido, y por tanto, buscar algún tipo de coalición para el aprendizaje.
  • Construir dentro de mi blog una página de califactos, donde aparezcan en forma de muestrario y que al seleccionar uno de ellos automáticamente aparezca en pantalla completa según se escucha el audio asociado a él.
  • Realizar vídeos de califactos, e intentar utilizar el potencial de las tecnologías de la imagen para mejorar su transmisión en la red.
  • Buscar productos ligados a los califactos en torno a los cuales poder seguir construyendo una comunidad de producción que progresivamente me dé autonomía económica y la posibilidad de emprender nuevos proyectos.

Otra actividad que no debería postergar sería la de difundir más y mejor, y la de transformar en materiales diversos el “Ensayo sobre las dos ruedas”. Flotan algunas ideas al respecto y me gustaría poder materializarlas.

También creo que de esa “mina” que es ahora “En las fronteras del arte”, podrían realizarse algunas actividades en torno a su edición, o extraer materiales para otros proyectos como un audiolibro, o fabricar instrumentos de aprendizaje. Sobre este trabajo me gustaría tener una conversación en El Club de las Indias, con objeto de perfilar futuros proyectos.

Creo que en mi blog debería abrir un espacio nuevo, algo así como una galería de curiosidades, un lugar donde fuera colgando las lecturas, blogs, vídeos, convocatorias, conciertos, actividades, etc. que más me hayan interesado, con un breve comentario sobre las razones y sobre la utilidad que ello pudiera tener para las personas que se conectan con mi blog.

Y también creo que sería útil que pudiera gestionar mejor la lista de personas que siguen mi blog, entre otras cosas, para organizar alguna quedada presencial y así poder trascender lo virtual.

Si no empezar algún proyecto concreto, sin embargo, sí me gustaría reflexionar y conversar sobre el aprendizaje, sobre la formación, sobre eso que a veces hemos denominado la post-universidad, y que debe dar cuenta tanto del aprendizaje durante toda la vida, como de construir una alternativa a los sistemas tradicionales de educación.

Sobre este tema extraigo estas palabras del siguiente post indiano:

No puedo dejar de pensar que en un cierto tiempo esa experiencia de aprendizaje sobre itinerarios en grupos de trabajo pueden ser la base de esas nuevas post-universidades dedicadas a las humanidades prácticas con las que soñamos. Instituciones por nacer, herederas tanto de la lógica vocacional universitaria hoy en extinción, como de las universidades populares. Una experiencia cuya necesidad constatamos ya en los años del ciberpunk y cuya experimentación venimos proponiendo infructuosamente a posibles mecenas y aliados desde los orígenes mismos de las Indias… por lo que tendremos que hacerlo paso a paso y por nosotros mismos.

La posibilidad de confeccionar algún itinerario en este ámbito me ilusiona y me parece de gran interés práctico.

Finalmente, y en continuidad con los dos trabajos previos del “Ensayo sobre las dos ruedas” y de “En las fronteras del arte”, abrir una nueva línea de reflexión profunda. Tengo un par de ideas sobre las que tengo que seguir madurando, pero el ensayo largo, meditado y reposado siempre me ha atraído y me reporta muchas satisfacciones, además me ofrece la oportunidad de aprender y de unir la reflexión con la praxis.

Gracias.

«Entre dos años» recibió 3 desde que se publicó el viernes 30 de diciembre de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Ruiz.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Guau!! Qué tremendo lo aportado y trabajado a través de tu blog este año!! Sinceramente creo que «En las fronteras del arte» es un libro único y brillante. Sabes que no estoy de acuerdo con ciertas ideas que recoges o desarrollas en él, pero eso si acaso le da aun más valor para mi porque me obliga a trabajar y estudiar más. Creo que junto con tus otros trabajos «largos» podría dar no para un itinerario, sino para muchos, permitiendo un itinerario de itinerarios incluso…

    Y sobre toda la experiencia de los Califactos y las producciones de cerveza qué decirte que no sea muchísimas gracias!!

  2. Juan Ruiz dice:

    Leeré con atención lo que acabas de enviar sobre los itinerarios. Todo lo referente al aprendizaje me parece imprescindible. Además me atrae y me motiva mucho. Creo que deberíamos hacer una apuesta en común al respeco: poner sobre la mesa contactos, posibilidades, recursos, temas, colaboraciones, etc. e intentar montar algo interesante y útil.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] En el resumen de lo que había sido el año 2016, y de los proyectos para 2017, avancé  que mi blog estaba evolucionando en apariencia y en contenidos. Lo más destacado ha sido la federación con Las Indias, lo que ha traído consigo tanto una mejora en la edición y apariencia del blog, como en la posibilidad de utilizar toda una serie de recursos compartidos. Creo que existen pocos blogs que logren, como hace el indiano, publicar tantos post al cabo de un día. […]

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