Flamenco inspiración

El miércoles pasado el Trío Arbós y el cantaor flamenco Jesús Méndez nos ofrecieron un concierto insólito sobre el que habrá que meditar. Estos intérpretes asumieron el reto de integrar el flamenco en la música contemporánea, no como algo meramente folclórico, sino con el valor de considerar este género oral como materia prima sonora de nuevas creaciones, en una lectura de la tradición provocadora y muy emocionante. Se estrenaron nada menos que 7 obras de unos 10 minutos de duración cada una. Entre las que el Jesús Méndez abordaba los palos flamencos fuente de inspiración de las obras correspondientes: soleá, fandango, tiento, tango, malagueña y bulería. Sólo el compositor Mauricio Sotelo se atrevió a incorporar al cantaor en su propia creación contemporánea, en una obra singular procedente de uno de los compositores españoles que con más pasión e interés han trabajado por esta integración del ritmo, las melodías y las esencias flamencas.

El estreno de esta propuesta en el Auditorio Nacional de Música logró sorprender, y hacer reconsiderar algunos de los parámetros habituales que utilizan los oyentes tradicionales de la música clásica. Tanto el público habitual del flamenco como el de la música seria, creo que se vieron conmovidos por esta experiencia. Tanto, que creo que fue el único concierto en el que pude advertir que un número apreciable de personas abandonó sus asientos antes de finalizar el espectáculo.

La obra se ofreció el fin de semana en Badajoz, y dentro de tres semanas en Cádiz.

Recomendaciones de Ruivaldivia para el miércoles 25 de octubre de 2017

  • Simón Radowitzky
    Una novela gráfica muy recomendable en torno a S. Radowitzky (1891-1956), un anarquista ruso exiliado en Argentina y que presenta el siguiente currículo: su participación en la Revolución Rusa de 1905, el exilio a Argentina, la Semana Roja de mayo de 1909 y el asesinato del coronel Falcón; su larga reclusión en el penal de Ushuaia y las campañas de solidaridad; su puesta en libertad en 1930 y la deportación a Uruguay; el viaje a la España revolucionaria en 1937 y su postura sobre las posiciones del movimiento libertario; sus últimos años en México, etc. También se puede escuchar la entretenida entrevista con el creador de esta obra.
  • La positividad es una estafa y la ira es creativa
    Vivimos una auténtica plaga de postividad cool, una demagogia barata que asocia el estado de ánimo positivo y alegre con el rendimiento en el trabajo, que a través de la falsa adulación, el compromiso pop y la falsa motivación, con el objetivo de consolidar un precariado saludable y feliz.
  • El envenenamiento de ancianos y niños con neurolépticos atípicos
    Información útil para valorar el uso generalizado de neurolépticos para supuestos trastornos de conducta en niños o en neuropatías degenerativas en ancianos, a pesar de la escasa evidencia científica al respecto, otro caso de sobremedicación auspiciada por los intereses económicos de las farmacéuticas.
  • La epistemología visual
    Un recorrido por la capacidad de la ilustración y de las imágenes para crear modelos de realidad, no sólo para mostrar y enseñar las teorías científicas, sino sobre todo, como interfaces epistemológicas utilizadas por los propios científicos para razonar.
  • Bicicletas absurdas
    El diseñador G. Gimini nos ofrece una serie de absurdos velocípedos. Si le pedimos a alguien (incluso ciclistas habituales) que dibuje una bicicleta de memoria, seguramente lo hará con errores mecánicos y estructurales que imposibilitarían que funcionase. En esta idea se basan los artefactos de este diseñador.
  • 21 Technologies that Will Decentralize the World
    Una serie de tecnologías que pueden ayudar a crear un mundo en red y descentralizado, que ofrecen la oportunidad de construir relaciones sociales y económicas en un marco de más igualdad, a pesar de las fuerzas políticas y oligarcas que intentan imposibilitarlo.

Enemigos de la libertad

Casi todas las justificaciones del poder y de la autoridad que han esclavizado a los seres humanos, se basan en considerar que el ser humano es sagrado y posee libre albedrío, a pesar de lo cual, defienden la minoría de edad eterna de las personas, su incapacidad para elegir por si mismos el tipo de vida que desean vivir y a la que legítimamente deberíamos aspirar.

La libertad resulta consustancial al ser humano. Nunca podremos desprendernos de ella. Sin embargo, la amplitud que la libertad alcanza en cada individuo, el potencial de ejecución, el nivel que desarrolla, dependen de las condiciones objetivas que le rodean, y de su propia aptitud y voluntad para ejercerla. En función del deseo, del tipo de cooperación que establece con sus vecinos, del grado de desarrollo tecnológico, de las relaciones que mantiene con el medio natural y social, de la particular estructura política en la que decide y participa, cada ser humano se ha ubicado, en cada momento histórico y lugar, en una determinada praxis de la libertad.

Por estas razones, la libertad no es un concepto abstracto, universal, sino que su grado de desarrollo, su aplicación práctica, se adecúa a cada situación e historia, a unas condiciones materiales que ofrecen el marco máximo de ejecución y que permiten considerar y valorar cómo ha vivido la libertad cada sociedad y cómo ha sido su evolución histórica, y también, cómo se ha verificado la distribución de la libertad entre sus miembros.

La libertad resulta algo muy concreto que se define y se explica al margen de lo que proclaman de forma abstracta las constituciones y las leyes, de lo que afirman los derechos, porque cada persona y sociedad ejerce su libertad de una forma única que puede ser valorada y comparada, ya que la libertad, en cierto modo, cuantifica cómo se materializa nuestro deseo.

No existe el individuo prístino y aislado que posee la máxima libertad, y que acto seguido la tiene que dilapidar y ceder al Estado con el objetivo de protegerse y ayudar a crear un orden político que le aporte seguridad, en virtud de la libertad que sus guardianes y planificadores empezaron a usar desde entonces por todos nosotros. Esta abstracción, que ni sus apóstoles liberales (o mejor antiliberales) se han creído, sirve para legitimar un orden político que se irroga el privilegio de distribuir la libertad de forma desigual, y que hace comprensible, a ojos de la gran mayoría, la injusticia y la explotación, porque éstas se conciben como el precio que hemos de pagar por tener servicios, obtener bienestar y poseer seguridad, en suma, por ser felices.

Una explotación que se considera justa porque parece que no es arbitraria, porque el grado de libertad al que cada individuo aspira depende de cómo sabe jugar el juego de la democracia y del mercado, con unas normas iguales para todos y que justifican el lugar que cada cual ocupa por propios merecimientos, ya sea en la cúspide o en el albañal de la sociedad.

Sin embargo, el libre albedrío no existe, es una falacia inventada por el idealismo y las religiones, y que consistió en haber construido la dignidad humana sobre la idea de que nuestra mente se ubica al margen de la materialidad del mundo y de que existe un reducto o una esencia humana que no puede ser afectada por el acontecer de la realidad. O visto de otra forma, por creer que el ser humano puede elevarse sobre su propia materialidad y contemplar el mundo y percibir las relaciones humanas como si él mismo fuese un dios objetivo y extraordinario que valora e interpreta los hechos al margen de los propios hechos, como si fuésemos poseedores de un microchip inalterable y eterno que nos permite en cualquier momento histórico y lugar valorar siempre las percepciones y las acciones del mismo modo.

En ese libre albedrío se basa la responsabilidad absoluta –que establecen los monoteísmos y el Estado- de todo ser humano en el cumplimiento de los preceptos morales, y asombrosamente, por defendernos de los posibles errores del libre albedrío, los Estados y las religiones erigieron el principio de autoridad, la necesidad de crear una élite de guardianes, un cuerpo de normas, encargadas de encauzar a cada ser humano por la senda del bien. En suma, que a pesar del libre albedrío, resulta imprescindible fabricar una autoridad que defienda al hombre de sí mismo. Tanto los monoteísmos como los Estados basan en este falso libre albedrío buena parte de sus dogmas y normas para proteger a las almas temerosas en su camino hacia la salvación.

La salvación y el progreso social, por tanto, entendidos como una senda tortuosa de desprecio progresivo de la libertad con el objetivo de acabar comulgando con un ideal humano abstracto: usar la libertad para obedecer. Resulta sorprendente que todos estas justificaciones del poder y de la autoridad que han esclavizado a los seres humanos, se basen en el hecho de que el ser humano es sagrado y posee libre albedrío, a pesar de lo cual, defienden la minoría de edad eterna de las personas, su incapacidad para elegir por si mismos el tipo de vida que desean vivir y a la que legítimamente deberíamos aspirar.

Puede decirse que el Estado siempre pretende convertir a los explotados y súbditos en menores de edad, a hacer de las personas seres huidizos y cobardes, irresponsables en relación a nuestra capacidad para protegernos y darnos a nosotros mismos servicios de salud, ocio, bienestar, educación, trabajo, etc. El Estado divulga la idea de que cada individuo depende del orden estatal y que éste, como un buen padre de familia, reparte trabajo y bienestar según se comporte cada uno de sus hijos. Quien no llora no mama, y por tanto, extiende entre la población la creencia de que realmente no sabemos utilizar nuestra libertad y por tanto, que somos dependientes, que nuestra vida y aspiraciones proceden exclusivamente de lo que el Estado protector y previsor nos dé, de lo que seamos capaces de sacarle o de lo que él bondadosamente nos regale, ya sea en compensación por los impuestos que pagamos, por el voto que cedo, por la corrupción a la que me someto o por la influencia que ejerzo.

Que haya opciones políticas de corte neoliberal que defienden el deseo de eliminar el Estado, no cambia los términos de la ecuación, porque los defensores de estas opciones “libertarias de derecha” lo hacen siempre en el marco del Estado, garante de los acuerdos, defensor de su riqueza y propiedades, protector de sus monopolios, garantizador de sus rentas, y servidor abusivo de un orden y de una organización que tiene por fin último protegerles a ellos y perpetuar la explotación y las desigualdades. Plantean, por tanto, una organización social que desatiende a las víctimas que genera, y por tanto, un orden que distribuye la libertad de forma totalmente injusta y desigual.

Pero no resulta menos inmoral la opción de la socialdemocracia, de las élites y burócratas de lo público con su defensa a ultranza de los rescoldos del Estado del Bienestar, por su deseo de redistribuir y paliar los destrozos de un sistema capitalista del que se lucran y al que desean mantener con vida e incluso perfeccionar, otorgando cuidados paliativos a una población a la que se la convence para seguir soportando lo intolerable, convirtiendo en razonable su explotación y precariedad.

Tanto unos como otros desprecian nuestra libertad, porque aun cuando la proclaman como el bien más valioso que poseemos, menosprecian nuestra capacidad de diálogo, acuerdo y cooperación, porque nos atemorizan con los terrores sociales que acaecerían si quisiéramos ser realmente autónomos para gestionar nuestras vidas según nuestro deseo, y sobre todo, porque legitiman su propia libertad basada en la autoridad y el poder, en que hubo un momento histórico en el cual cada uno de nosotros cedió libremente su libertad para que una élite nos organizara con el objetivo de sacarnos del caos y de la violencia, única forma que posee el género humano, según ellos, de poder aspirar a una felicidad que sin embargo, nunca se nos acaba de otorgar.

Cinco canciones negras y verdes

Los más interesante del concierto que ofrecieron Luis Fernando Pérez (piano) y Magdalena Llamas (mezzosoprano), fueron las diez canciones que colmaron la primera parte del programa, las cinco canciones negras de Xavier Montsalvatge y el estreno de las cinco canciones verdes de José Luis Turina. De las primeras, poco nuevo puede comentarse, un éxito siempre que se interpretan desde aquel año de 1945 en que el compositor catalán las estrenó. Ambientadas en los ritmos cubanos, siempre es un deleite para cualquier cantante poder aportar gracia y donaire, como hizo Magdalena el sábado en el Paraninfo de la Universidad de Santiago de Compostela.

Las verdes de Turina suponen un reto tanto para el pianista como para la intérprete, que debe acometer cada canción en un idioma diferente: el griego de Safo, el español de la poetisa Delmira Agustino, el italiano de G.G. Belli, el alemán de Rilke y el latín de Catulo. Cinco canciones eróticas, de textos un tanto picantes, pero de altura poética, cada cual cantados, expresados y musicados con un carácter muy diferente y que confío que muchas cantantes incorporen a su repertorio.

Sigma 10

El cuarteto de saxofones Sigma Project cumple 10 años de compromiso y deleite con la música contemporánea, de investigación sonora en torno a las enormes posibilidades tímbricas de los saxofones. Y comenzaba esta temporada intensa de festejos en la Iglesia de la Universidad de Santiago de Compostela con un programa de piezas compuestas durante los últimos cuatro años en lo más variados estilos, desde el idiomático y microtonal de Alberto Posadas, hasta los mares  pulsacionales de G. F. Haas, pasando por el estreno de Jacobo Gaspar y su música casi onomatopéyica, Peter Eötvös y sus lecturas diferentes de un mismo material melódico, y finalmente la mexicana Hilda Paredes y su exploración del espacio sonoro. En fin, que asistir a un concierto de este cuarteto supone siempre un reto perceptivo, una oportunidad para adentrarse en mundos sonoros originales y vibrantes.

Sonatas atípicas

La sonata para violonchelo puede decirse que nace con Beethoven, testigo que retomaría Brahms en su memorable ciclo. Hasta entonces el violonchelo había sido un instrumento un tanto subsidiario que paulatinamente, tanto a nivel orquestal, como camerístico, fue cobrando creciente protagonismo. Ayer Adolfo Gutiérrez y C Park nos ofrecieron la integral de 5 sonatas para violonchelo de Beethoven. Las dos primeras tan juveniles y clasicistas, la tercera ya de madurez, y las dos últimas compuestas en sus últimos años de vida. Me sorprendió que hasta la última sonata, Beethoven no hubiera incluido un verdadero movimiento lento, y me confortó que el último movimiento de todo el ciclo fuese una fuga, género al que tan afín se mostró el compositor alemán durante su última etapa compositiva. La introducción del tema por el violonchelo fue mágica, así como todo el entramado contrapuntístico que se repartieron al alimón ambos instrumentos.

Frente a otros ciclos compositivos del autor, el de las sonatas para violonchelo no posee tanto renombre, ni son programadas con tanta asiduidad como otros, pero ayer asistimos a un verdadero tour de force en torno a las relaciones tímbricas y melódicas que se pueden establecer entre dos instrumentos tan dispares como un piano y un violonchelo.

Aquí Rostropovich y Richter, en una versión inolvidable de la última sonata.

Atención a la magia que se despliega a partir del minuto 15:15

Replicantes

Sí, fui a ver Blade runner 2049. Los libros de P.K. Dick son escuetos y no redundan en detalles. En cambio, las películas que han inspirado muestran una imaginación y un detalle encomiables, y en el caso de “Sueñan los androides con ovejas eléctricas“, ha dado lugar a una saga y una mitomanía nada despreciable en torno a los replicantes y su cazador implacable, Harrison Ford.

Supongo que a mí me atrae lo que casi a todo el mundo, el universo distópico no carente de melancolía, la estética subversiva, la música eléctrica y envolvente. A pesar de la tecnología, la película nos muestra que la humanidad no ha sido capaz de fabricar un mundo sin esclavos, y que el funcionamiento del sistema no depende tanto del orden, de la eficiencia o de la óptima organización, cuanto de la capacidad de la policía para ser implacable.

Para mí, lo más sugerente reside en el juego alrededor de lo que se considera la esencia de lo humano, o dónde acaba la responsabilidad ética frente a los “individuos” que se supone que no son como nosotros, o contra aquellas cosas o naturalezas que supuestamente no son humanas. También sobre las fronteras entre lo que percibimos y lo que consideramos real, y por tanto relevante para vivir, amar u odiar. Realmente no son temas originales, y seguro que han sido tratados con más hondura dialéctica de la que nos muestra la película. Pero el cine aspira a convertirse en una experiencia artística, y por tanto, a rodear de ambigüedad el papel que juega cada actor en la trama o el discurso, y la película acierta en plantearnos incógnitas y preguntas, unos interrogantes que singulariza a la saga de Blade Runner frente a otras series futuristas o de ciencia ficción en las que el ritmo vertiginoso y los efectos especiales no nos permiten indagar ni recorrer con distancia y perspectiva las posibles lecturas e interpretaciones. Lo asombroso de las relaciones entre replicantes y humanos, acaece cuando uno advierte que son precisamente los humanos los que se comportan como máquinas y que las emociones más intensas y las frases más emotivas el guionista las puso en boca de los replicantes.

Acordeón

Al acordeón se le identifica con la música popular, con las canciones de taberna o con celebraciones familiares y festivas. Pero el acordeón también se le utiliza como instrumento solista o acompañante de cada vez mayor número de piezas contemporáneas. El acordeonista irundarra Iñaki Alberdi nos ofreció ayer un monográfico de obras del compositor Jesús Torres, artista de producción extensa y variada, premio nacional de composición y cuyas obras se interpretan con nada desdeñable frecuencia. Son obras de elevada dificultad técnica, donde la tímbrica cumple un papel muy importante, en este caso explorando las posibilidades del acordeón en sus combinaciones con un ensemble de perfil contemporáneo: clarinete bajo, piano, flauta, violonchelo y violín.

El concierto tuvo su colofón al día siguiente, en la Universidad Complutense de Madrid, donde compositor y solista nos ofrecieron un diálogo aleccionador, sincero y apasionado de las relaciones técnicas y artísticas entre el creador de la partitura y el intérprete al que va dirigida. Muy interesante constatar el juego de retos, posibilidades, oportunidades que se generan entre la imaginación del compositor y su deseo de conseguir determinados timbres y efectos, y la respuesta creativa del intérprete.

En busca de la música

Ayer se inauguró la exposición de Araceli Fernández en Alcobendas. Un itinerario por la música, que la artista amiga intentó captar a través de la pintura y de un paseo que incluía obras en diversos estilos, desde el collage, la abstracción o el esquematismo.

Araceli trabaja en la Joven Orquesta Nacional de España, y algunas de sus obras se inspiran en su trato directo con los músicos y con la música que interpretan. También atrae de su obra lo que expresa de búsqueda de un estilo, el intento de la artista por encontrar su lenguaje, lo que convierte la exposición en un itinerario muy interesante por diferentes técnicas y maneras de tratar el tema de la música.